Recuerdos del Súper 8

Recuerdos del Súper 8

15 de septiembre de 2014 a la(s) 19:14

por Fernando Martín Peña

1. Lo encontré cuando tenía tres años, 1971 ó 1972, arriba de mi ropero infantil, metido en una caja de cartón. Era un proyector mudo y de 16mm., marca Hollywood, que le habían comprado a mi papá cuando era chico. Era marrón oscuro y lindo de tocar porque su pintura tenía una textura rugosa, divertida. En la caja había tres rollitos y esa misma noche le exigí a papá que me los proyectara. Después de unos días me consideraron capaz de usarlo solo, quizá porque yo ya manejaba un Winco sin romper los frágiles discos de pasta. El Hollywood también se enchufaba, pero lo único eléctrico que tenía era la lámpara (llevaba una bombita casera común). El resto del aparato era muy simple y se movía con una manivela. Recuerdo muy bien las advertencias sobre los peligros del enchufe porque en algún momento puse el dedo muy a propósito donde no debía, para ver qué pasaba. El sacudón me dio un susto bárbaro, pero jamás lo confesé para que no me retaran por portarme como un tarado.

El Súper 8mm. llegó a casa unos tres años después. Era marca Eumig, mayormente blanco, resplandeciente, sonoro y además austríaco, según me contaron cuando pregunté por el águila temible que venía impresa en un ángulo. Todo eso humillaba a mi querido Hollywood y a su inofensiva etiqueta de “Casa América”, pero lo peor era que me estaba vedado. Sólo papá podía jugar con el Eumig.

2. Así que se hizo una costumbre familiar ver películas en Súper 8 todos los domingos y a veces en la semana, después de cenar. Lo primero que compró fue un corto de Los Tres Chiflados (se llamaba CREEPS y tenía una armadura que hablaba), un fragmento de LA PANDILLA DE CUPIDO MOTORIZADO y dos resúmenes de películas con Lee Marvin: LOS PROFESIONALES y CAT BALLOU. Los resúmenes eran “escenas selectas” y duraban alrededor de veinte minutos, aunque los había más breves. Todo venía en inglés pero a mí no me importaba nada. Una o dos veces por mes (más no porque era caro) papá agregaba un título a la incipiente colección, yo rompía con la uña el celofán que envolvía la caja que contenía el film y ese era el primero que veíamos la siguiente jornada, para luego volver a ver todos los otros. Ese ritual duró hasta que una tarde ya no alcanzó para repasar todo el repertorio y hubo que empezar a elegir. Un día llegó una copia de LA CALLE DELA PAZ de Chaplin y fue una revelación, pronto seguida de otras: CARLITOS BOMBERO, CARLITOS JEFE DE TIENDA, CARLITOS PATINADOR. Lo mismo pasó, casi al mismo tiempo, con OJO POR OJO de Laurel y Hardy. Vi tantas veces esas copias que aún hoy las conozco de memoria y al ver otra versión puedo notar  cuando falta o sobra una toma.

A veces, en general para los cumpleaños, papá alquilaba algo en lugar de comprarlo. Recuerdo un dibujo animado de SÚPERMAN, que luego supe era de los hermanos Fleischer, y un resumen de diez minutos de TIBURÓN, que entonces no llegamos a ver completo porque cuando el tiburón empieza a comerse a Robert Shaw me impresioné y papá tuvo que apagar la lámpara del proyector.

Con el Eumig había llegado también una filmadora Chinon, así que las películas familiares también eran parte de nuestras funciones. Algunos sábados íbamos alas casas de fotografía donde se compraban los cartuchos de película virgen,que tenían siempre una vitrina con películas en venta o en alquiler. Vivíamos en Villa Martelli, así que íbamos a Belgrano o al Centro, pero en poco tiempo empezó a aparecer Súper 8 por todas partes.

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Diario de la Filmoteca

Diario de la Filmoteca –

Ayer a las 19:58

Hoy a la mañana, revisando el último rollo de EL ASESINATO DE TROTSKY para pasar el jueves, descubrí con horror que el asesinato propiamente dicho ¡no estaba! La escena se reparte entre los rollos 9 y 10 y el desgaste al final de uno y al principio del otro había eliminado ese momento clave. En teoría tenemos otra copia pero revolví todo y no la encontré. Como hace poco hablamos de la película con un amigo que colecciona 35mm. lo llamé desesperado y tuve suerte: no tenía la película pero por alguna razón conservaba el fragmento con el puntazo y me lo regaló. Los caminos del Señor son inescrutables.

vía Facebook.